CURSO: La ILE y nosotros. En esto ver aquello con Jaime Buhigas y Guadalupe Lorente

Crónica por Soraya Sanz:

Crónica de un Hallazgo: Habitar el Sentido entre la Palabra y la Belleza

Hay fines de semana que se viven y otros que se habitan. El reciente encuentro del curso: La ILE y nosotros: En esto, ver aquello impartido por Guadalupe Lorente y Jaime Buhigas en La Casa de la Maestra el viernes 24, sábado 25 y domingo 26 de abril de 2026, no fue solo un curso; fue una invitación a detener el tiempo y reconstruir el mundo a través de la mirada cuidadosa de la anfitriona del evento Sonsoles Castellano y de los maestros invitados. Bajo el título de este seminario, nos reunimos un grupo de buscadores para entrar en el umbral donde el pasado y el presente se funden en una sola mirada.

El Lenguaje como Aventura y Memoria

Desde la primera sesión, comprendimos que no estábamos allí para acumular conceptos, sino para rescatar la memoria de maestros audaces que con voz sabia resuenen hasta nuestros días gracias a su recuerdo. El viaje se presentó como nuestra fuente principal de saber: el peregrino no es quien camina, sino quien sabe observar y conocer el pasado para entender el presente. A través de la etimología, descubrimos la «vida secreta de las palabras». Cada término revelaba su naturaleza de palimpsesto: mediante la oralidad y la conversación entre el pasado y el presente, creamos todo lo que se pone en relación con con otros textos orales de forma manifiesta o secreta, gracias a la memoria. En el ritmo del lenguaje y en la poesía, encontramos el pulso de una realidad que a menudo se nos presenta en fragmentos, por ello la importancia del orden como fuente de conocimiento y de belleza. Nuestra tarea como peregrinos y viajeros —y el gran aprendizaje del curso— es aprender a unir esos trozos para vislumbrar la unidad y el sentido profundo que los conecta. Y desde ese conocimiento habitar nuestros actos y nuestras palabras.

La Geometría del alma y la Educación

Uno de los pilares más emocionantes fue la reflexión sobre la vocación y la misión de enseñar. Se habló de la profesión de educador no como un oficio técnico, sino como un arte sagrado.Como decía Cernuda en uno de sus poemas “… algún día me convertiré en las cosas que amo”, la capacidad del amor, de la entrega de la pasión por tu trabajo puede transformar la realidad, elevando lo cotidiano en una dimensión poética. Identificando realidad y deseo en el día a día de tu vocación , de nuestra maestría; como dijo Carmen Laforet “… por ella sé que no puedo renunciar a la obligación verdadera, de una vocación verdadera, sea cual sea el resultado final de esta vocación, que quizá mi vida humana tiene sentido solo por perderla en esta entrega apasionada, es bella por esto y no por el resultado de este esfuerzo sincero…” La importancia del profesor cultivado, reivindicamos la figura del maestro que emociona, aquel que no sólo dicta, sino que transmite su propio asombro ante la belleza. Habitando el espacio, aprendimos que la consciencia y el amor son las únicas herramientas capaces de transformar un aula o un hogar, en un lugar con alma, “La educación es un acto de amor, por tanto; de valentía” como decía Paulo Freire. El sentido de la Libertad y la consecución de la Belleza, recordándonos una verdad poderosa: la libertad no es el azar, sino el camino que se recorre desde el conocimiento hacia la belleza. Este curso nos ha dejado una certeza: la realidad es un mapa de símbolos esperando ser descifrados. Nos vamos con la sensibilidad transformada, entendiendo que el arte y la poesía no son lujos, sino necesidades vitales para comprender nuestra relación con el mundo y con los demás. El curso: La ILE y nosotros: en esto, ver aquello en la La Casa de maestra de la mano de Guadalupe Lorente y Jaime Buhigas, ha logrado crear un espacio de experiencia para los sentidos gracias a las conversaciones, la buena comida, el ambiente en la casa, las vistas inmejorables, los espacios de aprendizaje, la caminata… en un refugio para la resistencia ante la prisa y la superficialidad, un lugar para habitar el sentido entre la palabra y la belleza. “Adde parvum parvo, magnus acervus erit”, solo con añadir un poco a otro poco, se formará una gran montaña; los maestros, desde la humildad, trabajamos la disidencia de una enseñanza real, y a veces incómoda;con alma,también invisible, pero que añade un poco a otro poco de otro maestro. Hemos aPRENDIDO, comPRENDIDO, emPRENDIDO, desPRENDIDO, sorPRENDIDO y aPREHENDIDO Aquí no acaba el viaje… que ya hemos emprendido después de este fin de semana, seguro que será largo como dijo Ulises en la”Odisea”, eso significará que estará lleno de experiencias para recordar, y también tendremos que cerrar los ojos para hacerlo al igual que para captar la esencia oculta del ordenamiento de los fragmentos (del latón “re-cordis”, volver a pasar por el corazón), una experiencia que no solo recordaremos con la memoria, si no con el corazón.